sábado, 6 de septiembre de 2008

Marionetas

Llega un momento en el que notas como los hilos que durante tantas veces te han sostenido se sueltan. Quieras o no lo quieras acabas desplomándote en el suelo. Te miras con tristeza las manos y ves que es cierto, que ya nada controla tu vida, que las cuerdas ya han desaparecido, que la libertad con la que tantas veces soñaste cuando eras una niña ya está delante de tí....que de ahora en adelante TÚ vas a ser la que mueva los hilos de tu vida, la que va a tomar sus propias decisiones, sus propios caminos. Te da miedo saber que si te equivocas, si haces algo mal, TÚ seras la unica culpable. Sólo puedes hacer dos cosas: gritar, patalear y llorar como una loca mientras ves cómo pasa la vida por tu lado; o por el contrario, levantarte y empezar a dar tus primeros pasos en un mundo en el que ya nadie te controla.


1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Me ha gustado esta reflexión!. Mi consejo es que te levantes y empieces a caminar, y que cuanto más te caigas, con más ganas te levantes. Puede que ya no tengas los hilos de marioneta, pero ahora tendrás para ayudarte las sólidas cuerdas de los que te queremos; nunca estarás sola.

Besos desde la tercera casa.